La pregunta no es cuál es «el mejor», sino cuál encaja con tu tipo de texto, tus idiomas y tu presupuesto. Los cuatro están integrados en WP-Translate y puedes cambiar de uno a otro sin perder nada de lo traducido.
DeepL
Fuerte en: textos europeos largos y con matiz. Alemán, francés, italiano, neerlandés y polaco salen especialmente naturales. Es el que mejor conserva el tono de un texto comercial cuidado.
A tener en cuenta: cubre menos idiomas que Google. Tiene un nivel gratuito mensual generoso para empezar.
Elígelo si: tu mercado es Europa occidental y el texto es de marca.
Gemini
Fuerte en: entender el contexto. Al ser un modelo de lenguaje y no un traductor puro, respeta mejor el HTML, los nombres propios y los términos técnicos, y sigue instrucciones («traduce esto como texto de un botón»).
A tener en cuenta: es algo más lento por cadena que un traductor especializado.
Elígelo si: traduces contenido técnico, fichas con formato o textos donde el contexto importa más que la literalidad.
Google Translate
Fuerte en: cobertura y velocidad. Más de cien idiomas y una latencia bajísima, ideal para catálogos enormes.
A tener en cuenta: en textos de marca queda más plano que DeepL o Gemini.
Elígelo si: tienes mucho volumen, idiomas poco habituales o prisa.
Яндекс
Fuerte en: ruso y lenguas de Europa del Este y Asia central, donde suele superar a los demás.
Elígelo si: ese es tu mercado. Para Europa occidental hay mejores opciones.
Al grano: no tienes que casarte con uno. Puedes traducir el catálogo con Google por volumen y rehacer las veinte páginas importantes con DeepL o Gemini.
Cómo controlar el coste
Todos cobran por caracteres traducidos. Tres cosas reducen la factura mucho más que elegir el motor más barato:
- Memoria de traducción. Las cadenas repetidas no vuelven a pasar por la API. En una tienda esto es la mayor partida de ahorro.
- Traducir por fases. Empieza por lo que se ve y lo que vende; el archivo antiguo puede esperar a la semana siguiente.
- Glosario. Evita retraducciones para corregir nombres propios.
Y recuerda que la clave de API es tuya: pagas al proveedor directamente, sin intermediarios ni márgenes. Eso también significa que puedes ver el consumo real en el panel del proveedor y ajustarlo.